Hace mucho frío en el sector Soho de Palermo y en el octavo piso del edificio inteligente de Sony Music están las huellas perceptibles de las tazas de café que Julieta Venegas ha bebido durante unas dos horas entre cada interview con los movileros televisivos.

Julieta acepta feliz algunos chocolates de un tupper azul y abraza con sus manos todavía calientes una botella de agua mineral que no soltará en esos casi 50 minutos a solas con este medio. En una pantalla al fondo del comedor todavía las imágenes muestran el clip de “Ese camino”, donde la artista tejana deambula en una vieja casona con niños que pululan atemporalmente en la mansión. Gira su cabeza casi automáticamente hacia el monitor y sin que medie pregunta, tras cartón revela detalles de este séptimo disco en su carrera, indicando: “Escribí este tema (Ese Camino) inspirada en la infancia, es que aunque queda lejos, cuando somos adultos, racionales y crecemos, de todas maneras se quedan por ahí las sensaciones de lo que fuimos. Quizás no registramos recuerdos concretos, pero sí lo que se nos queda en el cuerpo, los temores, deseos, aromas, todas aquellas sensaciones que no tienen tanto que ver con lo racional sino con lo sensorial y lo emotivo, y eso siempre queda en nosotros. La infancia nos marca para siempre. Todos recorremos ese camino y para siempre vive en nosotros la inocencia, la frescura, la vulnerabilidad y esa felicidad de haber sido niños”.

Es una buena reflexión para tu séptimo disco en bastantes años de carrera, ¿no?

Sí, tampoco estoy pendiente del lugar donde estoy parada ahora. No lo sé. En un momento alguien me dijo “ey, este es tu séptimo disco”, guau! El séptimo hijo, el lobizón” (risas). Creo que cada álbum tiene sus propios retos. A mí me gusta escribir canciones, contar historias y para mí este disco ha sido muy fluido de hacer porque arranqué en septiembre del año pasado y en marzo lo estábamos mezclando. Percibo que lo hice pensando en el show en vivo. No quería pasarme de instrumentos y que luego fuera un chino tocarlo en vivo. En ese sentido, la mayor parte del álbum ya está montado al show de gira, incluso evalué el sonido como punto de partida para el show. Hasta este viernes tenemos por lo menos la mitad de las canciones en el listado y ha sido muy fácil adaptarlo a lo que hacemos en vivo. Aunque nunca trato de “copiar” mis temas, en el disco pasado “Los Momentos” había muchas cosas de secuencias, entonces cuando llegó el momento de acomodarlas, inevitablemente tuve que apelar a esas secuencias y no me gustó mucho en verdad. En cambio, este álbum cuando lo trasladamos al vivo, con los que estamos sobre el escenario, noté que nos arreglamos bien para representarlo tal cual es.

En el tema “Esperaba” aludís tanto a Buenos Aires como a las canciones de Charly…

Bueno, es como un homenaje. Siempre había querido poner a Charly García en una canción porque para mí fue una epifanía la primera vez que lo escuché. Aunque ese tema habla de la adolescencia y los cambios que te da la música, en realidad es todo como un invento mío porque yo no escuché a Charly en la adolescencia, lo escuché recién como a los 20 años o por ahí, pero sí fue una epifanía, si me transportó. Lo que estoy contando en la canción entonces es como esta cuestión de la adolescencia, de querer salir de donde estás, que una canción te puede llevar a un lugar que no conocés. Yo no conocía Argentina, el lugar de Charly, ni tampoco Buenos Aires y nunca he mencionado una ciudad de una manera tan así en una canción. Obviamente tengo, hace bastante, un especial vínculo con este país. Grabé tres discos aquí, no sé. Definitivamente, algo me jala y me hace conectar con Argentina.

¿“Explosión” es una incontrastable postal de tu país en tiempos de brutal crisis?

Sí, tal cual, nunca había escrito una canción tan explícita como “Explosión”, habla sobre las apariciones en México. Eso es lo que cuenta tal cual la canción. Nunca había sido tan elocuente, pero era como un tema que tenía medio como atravesado. Entonces en la disyuntiva era “miro para otro lado y escribo una canción sobre otra cosa, o intento ahí escribir esta canción”. La tenía ahí, como bastante atravesada, entonces hablé sobre las apariciones. Había ocurrido lo de Alucinapa, donde desaparecieron 43 estudiantes, pero allí en México hay como 20 mil personas que están desaparecidas. También todos los días están ocurriendo desapariciones de mujeres, después se comprueban que fueron homicidios, entonces hay como una cosa de impotencia y de dolor que quería expresar en una canción.

Está muy a flor de piel la agresión y violencia cotidiana contra las mujeres

Estuve en Colombia, en una campaña que se hizo por el tema de la violencia sexual. Me invitaron por parte de El Tiempo. Fue un espectáculo muy emotivo, la verdad, porque fue una noche que hicieron como para honrar a todas las mujeres que habían sufrido, eran justo ahí como unas 100 mujeres, que habían sufrido violencia sexual. Un poco lo que buscaba la campaña era que más mujeres se sensibilizaran con el tema, pero también para denunciar a aquellos que las habían violado. Supongo que me preguntás eso porque ustedes tuvieron hace pocas semanas una marcha para solicitar la toma de conciencia sobre esta problemática. Me han contado bastante de lo ocurrido y creo que está bueno que el tema se viralice en cuanto a difusión y espero que lo que sucedió en Argentina se pueda propagar en toda Latinoamérica. Sería algo muy bueno. En México no ha ocurrido algo así, como una marcha. Creo que la lucha en contra de la violencia hacia las mujeres no es algo sólo de las mujeres, es de hombres y mujeres. El tema es como de la sociedad toda, de reeducarnos y cómo educamos a nuestros hijos. Es también acomodar un poco las cosas a la realidad, porque parece que el hombre tiene el rol del fuerte y la mujer como que ya no se adecúa a lo anterior, es volver a replantearnos todo, es barajar y dar de nuevo.

¿Cuál pensás que fue el momento más lumínico de tu carrera?

Cuando saqué mi tercer disco (Limón y Sal), ahí percibí que se empezaron a mover muchas cosas. Esa fue una etapa en la que sentí que todo cambió para mi. Fue bueno porque se abrieron otras cuestiones y fue muy lindo ver cómo la gente empezó a reaccionar a lo que hice de otra manera a como estaba acostumbrada, fue algo muy hermoso.

¿Sos de pensar más en lo que vendrá o disfrutás todas aquellas cosas que vas consiguiendo?

No soy de colgarme una zanahoria al frente y ponerme a correr detrás de ella, porque soy muy del presente. No soy ni nostálgica, ni estoy preocupándome por lo que va a pasar, ni cómo van a ocurrir las cosas. Sí planifico y más ahora que soy mamá, pero planifico las cosas de otra manera, organizo más y también soy más disciplinada en ese sentido. Cuando empecé mi carrera solo tenía ganas de tocar en cualquier lado y ahora siento que me agrada seguir siendo como muy curiosa, tengo ganas de seguir probando cosas todo el tiempo, disfrutar de lo que hago. No es que digo “¡quiero el mundo!”, quiero disfrutar lo que hago y estar en mi casa tranquila también. Me encantaría que mi hija quiera dedicarse a la música. No la correría para que haga otra cosa, sería muy feliz con eso. En mi casa cuando dije que me quería dedicar a la música no les gustó para nada, porque mis papás eran como muy conservadores y les daba miedo, más que nada. Siempre hay que confiar en lo que los hijos quieren hacer.

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