A los 38 años, y ya convertido en una estrella internacional, nuestro Gael sigue sorprendiendo con una carrera cinematográfica tan diversa como compleja que le permite mantener su presencia en muchas cinematografías. Estrellas de Hollywood latinas hay pocas, y uno de ellos habló mano a mano con FDH.

Por: Gabriel Lerman

Gael es otra de las grandes estrellas del cine que recientemente incursionó por la pantalla chica, aunque si uno observa atentamente su filmografía verá que en realidad simplemente ha regresado a ella. Es que aunque Gael García Bernal haya debutado siendo un niño en la telenovela mexicana que protagonizaba una casi adolescente Salma Hayek desconocida para el mundo, se hizo famoso en la pantalla grande, de la mano de Almodovar, Alfonso Cuarón y muchos otros.

Si bien su decisión de participar en una serie de Amazon destinada a ser vista solamente por Internet sorprendió en un primer momento, ya se ha ganado muchos fans encarnando a Rodrigo, un conductor de orquesta indudablemente inspirado en Gustavo Dudamel que es tan brillante como temperamental. Y aunque no para de hacer películas, Gael siempre tiene tiempo para volver a la serie, por la que se llevó su primer Globo de Oro.

¿Cuán entusiasmado estabas de grabar tu cuarta temporada con “Mozart in the jungle”?      

Muy entusiasmado, porque mi sensación es que la serie está cada vez mejor. La estoy disfrutando mucho. Cuando acepté hacer la primera temporada no imaginé que me la iba a pasar tan bien, y además he aprendido muchísimo sobre música clásica. Es otro lenguaje. Además el clima de camaradería es tal que muchas veces  siento que estamos en un viaje estudiantil, o un campamento. O mas bien en una compañía de repertorio, que está probando todo el tiempo cosas diferentes. Cada episodio es un nuevo desafío y eso me entusiasma mucho, sobre todo porque a esta altura ya nos conocemos muy bien y todos nos tenemos mucha confianza. Nos cuidamos entre todos y sabemos que si en algún momento hay que saltar de un precipicio, lo vamos a hacer al mismo tiempo. Además, después de la experiencia en el Hollywood Bowl, conduciendo la orquesta junto a Gustavo Dudamel, todo lo demás es muy fácil. En esa ocasión si que estaba nervioso. Pero los desafíos no cesan y tal vez Rodrigo sea invitado a conducir con la Filarmónica de Berlin o algo así y entonces las cosas volverán a ponerse intensas.

¿Qué fue lo que te llevó a aceptar trabajar en televisión?

Es que eso fue parte de la sorpresa. Se supone que es televisión, pero en realidad es algo diferente. Tiene otras reglas y los episodios pueden durar más de 30 minutos si hace falta, no hay propagandas, por lo que no hay un formato rígido, y todo es muy libre y disfrutable. Obviamente que se usa un rigor de filmación, pero también está la naturaleza de la historia que necesita continuar permanentemente. La verdad es que lo estoy disfrutando mas de lo que me imaginaba, sobre todo porque es un placer trabajar con Paul Weisz, Jason Schwartzmann y Roman Coppola, así como con todos los directores que han participado de la serie.

Yo suelo decir que en cada interacción humana hay una complejidad política, de la misma manera que en la hay en lo espiritual o lo sexual.

¿Tenés un buen oído musical?

Lo suficientemente bueno como saber que soy un pésimo cantante. Vamos, puedo darme cuenta cuando algo realmente está saliendo mal, lo cual no es poco, porque hay una buena cantidad de gente que ni siquiera puede notar la diferencia. Por eso, cada vez que me subo al podio para interpretar a Rodrigo les pido perdón a los músicos a los que teóricamente voy a conducir. Es que lo que van a ver es una improvisación bastante ridícula, aún cuando me preparo bastante y estudio cómo conducir cada pieza, pero hay un momento en que tengo que dejarme llevar por la música y hacer lo que me sale. Tal vez si llegamos hasta la sexta temporada, para ese entonces sabré bastante bien que es lo que estoy haciendo y hasta pueda dar instrucciones. Pero los músicos que tengo delante se han estado entrenando desde que tenían 3 o 4 años, ¿con qué derecho los voy a dirigir? Es como entrar en la sala de cirugía como actor y ponerme a operar junto con los cirujanos. En cualquier caso,  esto es maravilloso. Hace un tiempo estuvimos en México y grabamos en el Palacio de las Bellas Artes, que es un teatro increíblemente bello y uno de los lugares más importantes del mundo para la música clásica, tocando con los músicos de la Orquesta Sinfónica Nacional y de la Orquesta Filarmónica. Interpretaron todas las piezas de verdad mientras grabábamos y fue algo verdaderamente maravilloso. Lo mismo ocurrió cuando grabamos aquí con la Filarmónica de Los Ángeles.

En tu carrera cinematográfica, da la sensación de que buscás  que tus películas tengan un trasfondo político.

Supongo que algo de eso ahí pero en realidad elijo por razones más orgánicas, como por ejemplo quien es el director, cual es la historia que vamos a contar, si es el momento correcto para mi para hacer esa película por que participar en un proyecto es un acto de fe. Es como un pequeño matrimonio en el que te tienes que entregar en cuerpo y alma a lo que estás haciendo. Pero es cierto, creo que la lógica de la política es algo que me interesa intrínsecamente. Yo suelo decir que en cada interacción humana hay una complejidad política, de la misma manera que en la hay en lo espiritual o lo sexual.

Pero te podés mover con mucha libertad para elegir, ¿no es así?

Afortunadamente sí. Yo siempre he tenido la sensación de que cuanto más me concentro en lo que quiero hacer, menos complicado resulta todo. Si me doy cuenta que me interesa algo en particular, lucho por obtenerlo. Puede tratarse de hacer una película en determinado lugar o una que pague la renta, porque de vez en cuando hace falta ganar algo de dinero. He descubierto que si me limito a hacer solo lo que me gusta suelo cubrir todas mis necesidades. Básicamente me manejo con libertad, y se que es un gran privilegio, porque la mayoría de la gente no lo puede hacer y en ese sentido trato de mantener la congruencia.

 gabriel2ok

Has trabajado en España, en argentina, en chile. ¿Lo hacés porque te gusta esa idea de que exista un cine latinoamericano que se pueda ver en cualquier sitio?

Algo de eso hay. La verdad es que el primero que me invitó a hacer una película fuera de México fue Fito Páez y yo le dije que si antes de leer el guion porque quería viajar a Argentina y sabía que podía hacer un acento argentino mas o menos aceptable, pero también, y tal vez con una mirada un tanto inocente de mi parte, lo hice porque pensaba que se podía crear una unidad a nivel industrial, en donde como profesionales pudiésemos trabajar en cualquier parte. Si hay actores australianos que hacen papeles de norteamericanos y británicos que filman en Australia cambiando su acento, ¿por qué no lo podemos hacer nosotros? Gracias a la película que hice con Fito aparecieron muchas oportunidades, como “Diarios de motocicleta”. La filmamos en tres países, el director era brasileño, había unos cuantos técnicos mexicanos, actores de Chile, de Perú, de Venezuela, unos cuantos cubanos. Hicimos una verdadera película latinoamericana. Lo cierto es que yo siempre estoy abierto a filmar en nuevos países de América Latina. Nunca lo he hecho en Colombia ni en Venezuela. Me encantaría hacer una película en Cuba…

¿Por qué volvés a argentina una y otra vez?

Estar en Buenos Aires y en México es una mezcla fantástica. Soy un afortunado de la vida de poder mezclar y estar unido a todo eso. Son dos países muy parecidos en unas cosas y también muy distintos en otras, pero es una mezcla que se complementa muy bien. Soy afortunado de vivir en dos países tan complejos e interesantes culturalmente. Me gusta mucho estar ahí, es un lugar muy bueno para tomar aire.

¿Cuánto de “Neruda” se filmó en Buenos aires?

Fueron tres días de rodaje, muy poquito. Tres días de filmación donde hicimos el Santiago antiguo, porque allá de lo viejo no quedó casi nada. Santiago tuvo un desarrollo urbano muy moderno y lo antiguo quedó en muy pocas calles y en cambio Buenos Aires mantiene ese aspecto y entonces por eso lo filmamos allí. Argentina tiene también una industria de cine que promueve que se hagan cosas de época. Esa entonces fue la razón por la que estuvimos en Argentina. Y me parece que si en vez de eso hubiésemos necesitado una mina, y la mejor mina, la más impresionante, está en Bolivia, pues, bueno, nos vamos a Bolivia. Eso me parece genial del cine latinoamericano: tenemos todos los recursos…

Has comentado que en estos últimos 5 años te has conectado con la profesión de una manera diferente. ¿Creés que eso tiene que ver con que estás llegando a otro nivel en tu carrera?

Sí, porque me puse a trabajar mucho. Y la verdad es que “Mozart in the Jungle” en ese sentido me dio una libertad de poder disfrutar. Es un proyecto divino para aprender, para disfrutar, ¡para jugar! “Mozart” depende del juego que le demos todos los días, por lo que promovió una especie de alegría en la actuación para mí. Lo mismo sucedió antes con “No”. Hay proyectos en los que como actor no haces mucho, y hay otros en los que haces muchísimo… También tiene que ver con la madurez y con el sentido que uno le da a las cosas. Y si eso hace que estos proyectos funcionen mejor, pues genial. La verdad es que qué afortunados que somos.

Yo siempre he tenido la sensación de que cuanto más me concentro en lo que quiero hacer, menos complicado resulta todo. Si me doy cuenta que me interesa algo en particular, lucho por obtenerlo.

Todo el tiempo estamos hablando de vos como actor, pero también sos un productor muy experimentado, a Canana le está yendo fantástico. ¿Creés que también influye en las decisiones que tomás el conocer a la industria “desde el otro lado”?

Sí, definitivamente, sí. Y lo bueno es que con Diego empezamos a los 24 años a producir. Y eso ayudó bastante, porque aparte de que nos enfrentamos con un montón de contratiempos y, cosas naturales que vienen con la falta de experiencia o la emoción poco administrada, aprendimos un montón de cómo hacer las cosas, de cómo armar, de cómo hacer el tipo de cine que nos gusta. Entonces, ya sea produciendo en una productora nuestra o por fuera, por ejemplo en el caso de “Desierto”, en la que participé como productor pero solo, no participó Canana, eso ayuda en las decisiones que uno toma. Hay un conocimiento de cómo se pueden hacer mejor las cosas que ayuda a decidir. Todo es cuestión de hacer mejores películas, ¿no? El motor para mi no es las cosas que tenga que hacer ni tampoco es económico. Es hacer películas buenas, que incluso 20 años después la gente las vea y ni siquiera piense en si ganó un premio o no, que perdure por peso propio. Más hoy día donde también el cine tiene que ser así de aventurado, tiene que ser así de poético. No puede ser algo que cumpla y nada más con una cierta expectativa comercial. Incluso si es cine de entretenimiento. Tiene que ser así porque no hay espacio ya, si alguien quiere ver algo a mitad de camino para eso hay una cantidad de series que cumplen ese propósito y son mejores que cualquier película. Es la verdad. Entonces si vamos a hacer películas juguémosla, tirémonos del barranco todos.

Ahora que Diego se ha ido a una galaxia muy muy lejana… ¿No le tienes un poquitito de “sana” envidia?

Noooo. ¿Con Diego cómo voy a sentir envidia si es mi hermano? Con él lo que siento con este motivo es un orgullo y un amor tremendo. Realmente me enorgullece tanto, y me fue tan bello verlo crecer y verlo hacer las cosas bien, y eso que soy tantito mayor que él nada más, por unos meses. Pero al contrario: me encanta que haya un muñeco con el que mis hijos van a poder jugar que tiene la figura de Diego. Estoy de verdad orgulloso de mi carnal y lo quiero con toda el alma y… Me enorgullece mucho también la amistad que tenemos. Juntos, siento que somos imparables. Desde niños siempre nos hemos llevado muy bien y en el trabajo es todo muy armónico. Nunca hay malos sentimientos como envidia o rabia o competencia insana. Te diría que todo está cargado de súper buenas intenciones siempre y las únicas veces que nos hemos peleado ha sido por el fútbol o por cosas de niños. Siempre por jueguitos, nunca por algo serio, y mucho menos por trabajo. Eso sí, me va a dar un poco rabia si mis hijos juegan más con la figura de él que con la del Zorro…

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