Siempre es conveniente aclarar que discos como los de Glass Animals no son frecuentemente editados localmente, con lo cual gran parte de un atractivo simplemente desaparece con la inmaterialidad de las versiones digitales. Después de haber sorprendido a casi todos con un álbum debut (ZABA, editado en 2014) que hacía de la psicodelia pop un nervio central, lo de estos cuatro de Oxford con su segundo álbum no puede ser más acertado. Hablamos de canciones pop que no se olvidan de los parámetros iniciáticos de su disco debut pero que al mismo tiempo sorprenden por una arquitectura donde el clima y el groove tribal (el mismo que supo ocupar mucho del debut de la banda) conviven de la mejor forma. El otro factor más que interesante se erige desde lo discursivo, donde las temáticas de las letras, en relación a las drogas y su uso desmedido, la salud mental o lo difícil de vivir en sociedad (escuchen “Life Itself”, “Cane Shuga” o “Mama ́s Gun”, en ese orden) transforman la mirada de Dave Bayley (guitarrista, cerebro y cantante de GA) en un panóptico socio observacional que se torna imposible de no ser tenido en cuenta. Y claro, con cada play esa mirada se agiganta más, siempre bajo un esqueleto pop que engaña pero sólo desde las apariencias. ¡Escúchenlo! Diego Gez.

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