Sorprendiendo a propios y ajenos con su exquisita aproximación teatral a clásicos del rock y el pop, y ya empieza a pensar en una segunda etapa del proyecto -a lo mejor, con temas propios- que los convierta definitivamente en estrellas de rock, lo que todos alguna vez quisimos ser.
Mike Amigorena es el anzuelo que puso a Ambulancia en todos los medios y que devolvió un poco de fantasía a los escenarios de rock. Lo encontramos maquillándose junto a su compañera en las voces del grupo, Muriel Santa Ana.
¿Todos los integrantes de Ambulancia soñaban con ser rockstars?
Mike: El rockstar está en cada uno de nosotros. ¿Quién no quiere ser un rockstar? Nosotros ya nos sentíamos un poco eso y ahora nos sentimos completamente eso.
¿Ya no están interpretando a músicos de rock?
Mike: No. Para nada. Es el artista crudo de cada uno de nosotros. Somos eso. Lo vivimos con una gran intensidad. Es un divertimento para nosotros y contagiamos al publico. Disfrutamos que se instaló un proyecto que de ser un berretín, pasó a ser el sueño de cada uno de nosotros. Estamos contentos por sumar adeptos. Ahora estamos terminando este ciclo en La Trastienda y ya preparando el siguiente que aún no se sabe si van a ser covers, canciones originales,
si habrá más teatro. Está en plena gestación.
¿De qué manera se integran música y teatro en Ambulancia?
Mike: Es música para mirar. A través del teatro uno compone. O sea, lo que hace la música es embellecer lo que estamos mostrando visualmente que es teatro, la interpretación de la imagen,
no de la canción sino de la imagen que vos manifestás a través de lo que estas
cantando. ¿Se entiende? A ver, Muriel, hablá un poco vos.
Muriel: Parte de la matriz de lo que es Ambulancia: el espíritu de nosotros juntos en un laboratorio. De la fusión de nuestras energías, nuestras ganas y nuestros gustos, se recorren los caminos de las canciones con lo que la misma canción original propone como imagen, como sonido, y a la vez con otros sonidos de otros géneros. Y ahí se suma lo visual, lo situacional, lo teatral, que es lo que a cada uno le ocurre con esa canción, con el instrumento o
con lo que tiene al lado.
Si bien ningún tema es propiamente de Ambulancia, sí es mérito de ustedes haber convertido a muchas de esas canciones en hits.
Muriel: Hay dos o tres temas que son como los himnos de Ambulancia. Raquel (una versión jazzera del clásico de Los Auténticos Decadentes) que es el cruce más fuerte tenemos. O Me olvide de vivir de Julio Iglesias y Boys Don’t Cry de The Cure. En esos temas se ve muy claramente la búsqueda y la experimentación de Ambulancia.
Mike: El tema que yo siempre llevé en la cabeza fue Your love de The Outfield, que fue el que me acompañó desde siempre. Imaginate que Raquel fue un hallazgo una vez concebida, porque originalmente es festiva, no sale de un casamiento, de un carnaval carioca. Pero justamente ahí logramos concentrar la esencia de Ambulancia en una canción.
¿Te interesó desde siempre el rock como estética?
Mike: De chico siempre me fascinó el solista más que los grupos. Me fascinó Bowie, Prince, James Brown, Micheal Jackson. Obviamente hay grupos que también son una referencia como The Cult, New Order, Pet Shop Boys o hasta Sex Pistols. Pero siempre me cautivaron
más los solistas. Vos vas almacenando en tu cabeza todo eso que viste en tu vida y tratás de plasmarlo en lo que hacés.
¿Puede terminar Ambulancia siendo una banda de rock propiamente dicha?
Mike: Mirá, mientras uno conserve el misterio en lo que hace, ya es suficiente. Independientemente de lo que hagas. Desde que salís a la calle, te subís al escenario o cuando estás con tu pareja. La consigna es siempre conservar el misterio, que el otro no sepa qué
fue lo que le atrajo, qué lo conquistó. Es por eso que Ambulancia también llama la atención, porque no sabés en qué nicho ubicarlo.
¿Qué se lleva el público que viene a ver al Mike Amigorena de la televisión?
Mike: Yo creo que se van muy satisfechos con algo que a lo mejor no estaban acostumbrados a ver. Eso es lo bueno que tiene la tele, que difunde, que promociona. Y promocionás algo
que compartís. Por lo tanto cobramos todos, no solo yo. Yo soy un cebo para que la gente venga a ver algo que construimos entre todos.
