Friends, Seinfeld y Sex and the City fueron las series del control remoto. Ellos reinaron en una poca (hasta 2004) en la que el público sentía la libertad de hacer zapping entre decenas de canales en la comodidad de su sillón. Lost es el seriado del mouse. Triunfa en una época (post 2004) en que sólo los tontos miran TV en la TV el programa fue más bien un fenómeno en la Internet. Lost abolió la espera en el sillón porque nadie necesita más aguardar varios días para ver el próximo episodio. Los más fanáticos veían todo en el mismo día, por la locadora Netflx, o lo miraban cuando querían bajando los capítulos para la PC. Todo eso hace de Lost una especie de emisario del entretenimiento del futuro. Representa una nueva etapa, que nadie sabe muy bien adonde llevará, pero que ya se manifiesta en algunas tendencias. Irónicamente, son las mismas tendencias que pueden mandar a la TV al purgatorio.
La muerte de la TV
Es tentador decretar la muerte de la TV. Según un estudio de la Universidad de Pensilvania, los programas nocturnos de los canales de aire en los Estados Unidos están perdiendo público más rápido que los diarios impresos. Su audiencia cayó de 32 millones en el 2000 a 23 millones en el 2008. Pero la TV abierta aún mantiene la mayor parte del público, mientras los canales de cable como TNT y USA han ganado televidentes. Y todos vienen sumando público en sus sitios de Internet. Por lo tanto, ojo con actuar como Nostradamus. “Lo más probable es que tengamos todo al mismo tiempo: la TV como la conocemos va a sobrevivir de alguna manera, junto a otras formas de TV por cable y online”, dice el filósofo americano David Weinberger, profesor del Centro Berkman para la Internet y la Sociedad en la Universidad de Harvard. Según Weinberger, lo que realmente está cambiando es la idea de que los canales determinan qué vamos a ver y cuándo. “A excepción de los deportes, noticias y otros eventos en vivo, difícilmente el público va a esperar el martes a las 21h para ver un programa”, afirma. En las facultades americanas, pocas habitaciones tienen televisor porque los alumnos miran TV en las notebooks. Si bien el sonido no es de los mejores, ellos elijen cuándo miran. Eso es lo que importa. Esa libertad revela un cambio mayor: el fin de la cultura de los medios masivos de comunicación, donde la relación es “de uno para muchos”. La TV, la radio y los diarios aún operan en esa economía de la escasez. Con Internet es al revés: todos hablan con todos. El ejemplo más claro son los foros de discusión de Lost, donde aparecían detalles que pasaban desapercibidos en la TV.
La era Lost
Con tantos cambios, Lost tenía todo para arruinarle las finanzas a ABC, elcanal que creó la serie. Su programapiloto le costó US$ 12 millones – uno de los más caros de la historia. Además, desde el 2005 la serie estuvo disponible para bajar o ver por streaming (flujo continuo) en el sitio de ABC. Ese privilegio era sólo para residentes en los EEUU, pero mucha gente burló el sistema. La diferencia es que Lost no dependió sólo de anunciantes y istribuidores. Facturó mucho con la venta de DVDs. Una vez evangelizados en la Internet, los fans aceptaban gastar para tener un producto definitivo y de calidad. Así, el DVD de la 2º temporada vendió 500 mil copias en el primer día. La 3º temporada vendió 1 millón en 3 semanas, por US$ 60 la caja. “Los DVDs están cambiando la manera cómo miramos TV y cómo los programas se producen. La serie 24 tenía una audiencia regular en la 1º temporada, pero encontró su público en el DVD”, dice el analista Oscar Dahl, del sitio Buddytv. Lost también fue una de las primeras series disponibles en las tiendas iTunes de Apple. Por US$ 1,99, los fans podían comprar los capítulos que habían perdido. ABC ganó mucho también con productos licenciados, entre ellos el game Via Domus, ropas, libros y hasta joyas.
Metamorfosis
No es que Lost haya cambiado la TV. Pero es claramente el símbolo de su metamorfosis actual. Según el filósofo italiano Umberto Eco, pasamos de la “paleoTV” a la “neoTV”. La paleo pretendía ser el medio para reflejar el mundo al televidente, casi como en una relación profesor-alumno. Era realismo puro. En cambio, la neo es lúdica. Ella habla cada vez menos del mundo y más de si misma y de su relación con el público. No importa tanto su contenido, sino su poder de construir relaciones sociales. Es lo que hizo Lost. Con su formato de videogame, la serie colocó a los fans dentro de la historia. Se convirtió así en una experiencia colectiva que trascendía el horario de exhibición y los límites del televisor. Eso porque la neoTV es un flujo – información generada continuamente, sin límite de espacio o tiempo. Y cada uno puede unirse a él cuando desee.
Nota: Eduardo Szklarz
