Involucrado en distintos proyectos de aquí a fin de año, disfruta que el film “Un cuento chino”, donde exhibe un brillante protagónico, alcanzó el millón de espectadores logrando así la mejor marca para una realización nacional. Contundente y sin medias tintas, cuenta su relación con el rock, las drogas y la hipocresía que circunda la sociedad en sus distintos ámbitos. Una intensa charla con FDH donde su humor e ironía bucean de manera fértil en cada una de sus respuestas.
Roberto Carlos se jactó de tener un millón de amigos, parece que vos con este film de Borezstein podés decir ahora también lo mismo.
Yo tuve hasta mayo unos 900 mil amigos (risas) y creció, nuevos amigos a lo mejor, ojalá haya algunos nuevos, la gente es increíble. La verdad lo mejor que tenemos en este país es la gente, siempre fue así y ni hablar ple¬nos en el mano a mano, porque ahí cada persona tie¬ne la forma de mostrarse tal cual es sin estar sujeto ahí a ningún tipo de condicionamientos ni nada. En este caso creo que les cayó bien la historia, les gustó la peli, hay un tema subyacente en todo esto de la gracia que puede tener el “cuento chino”, que es la tolerancia e in¬tolerancia. Eso es un tema que nos baña a todos, un pa¬raguas que nos abarca a todos, porque todos somos en algún momento intolerantes. Todos en algún momento nos quejamos de la falta de tolerancia hasta que el za¬pato les aprieta a ellos.
¿Sentís que tu forma de ser genera una fenomenología en distintos planos?
Ojalá fuera por eso que decís, podría estar ajustado a cierta lógica. Pienso que a través del tiempo, los traba¬jos y demás cosas, lo que queda es innegable e ineludi-blemente lo que ocurre al darte a conocer; no solo con todos los trabajos, sino con todo, incluso con cosas que ocurren, discusiones públicas, niveles de exposición muy elevados o controversiales o polémicos. Siempre te estás dando a conocer, me da la sensación de que es eso, hay un punto a partir del cual se establece un lazo de ida y vuelta con la gente que genera una poderosa familiaridad. Se lo ha resumido en términos futbolísti¬cos como “el aguante”, hay como un nivel de tolerancia con respecto a algunas personas y de comprensión, me parece que eso se da porque te das a conocer.
¿Qué te aportó el retiro espiritual que hiciste reciente¬mente en Machu Pichu?
Mirá, no solo a mí, sino a mi mujer, mis hijos, a la fami¬lia en general, fue mucho. Estoy muy agradecido y feliz de haber aceptado esa invitación del gobierno perua¬no de ir a la conmemoración de los cien años del des¬cubrimiento de Machu Pichu y hacerlo con mi familia, porque yo hubiera ido y hubiese tenido que volver para contarles lo que viví. Igual no hubiese vivido lo mismo sin ellos, pero fue realmente impresionante, una cosa impresionante entrar en contacto con esa cultura, con la cultura inca y con los peruanos en general. Porque a mí me gusta decir las cosas como son, sin eufemismos, los peruanos son muy educados, son muy respetuosos y eso me lo hicieron sentir, nos trataron con una fra¬ternidad increíble, así lo siento y lo digo, entonces me acuerdo de cosas como la guerra de Malvinas, por ejem¬plo, cuando nosotros en ese momento mirábamos para otros lugares y en realidad de quién más ayuda recibi¬mos fue de Perú, de ellos precisamente.
Últimamente potenciaste tu nexo con los grandes shows de rock y derivados, ¿cómo recuperaste la quími¬ca de disfrutar esa clase de eventos multitudinarios?
Los recitales aprendí a disfrutarlos con mi mujer, que es “recitalera de la primera hora”, es muy fan de los con¬ciertos. Ella (Florencia Bas) me enseñó a disfrutar de eso porque yo tengo que saltar una barrera que para mí es muy importante para ir a un recital: la de ir hacia un lugar donde hay una multitud, es algo que evito por muchas razones. La verdad gracias a ella aprendí a dis¬frutar de ese tipo de cosas, a entrar en contacto directo con lo que es un concierto en vivo. Y también gracias a mis amigos, a algunos que son músicos como Fito, Sabi¬na, como Calamaro, como gente a la que conozco que me ha tratado con afecto. En el caso de Fito, bueno, ni hablar, so¬mos como hermanos, entonces él me invita a participar de lo que a mí más me gusta, que es escuchar su música y estar ahí entre las ca¬jas, estar en la parte de atrás, a mí me gusta más eso que estar sen¬tado, o me gusta estar en el cam¬po. He disfrutado de recitales an¬tológicos como el de Roger Waters en River, el concierto del de “La maza”, nunca me sale el nombre, soy un hijo de puta, Peter Gabriel en Vélez (risas), eso fue apoteóti¬co y otros más. Ojo, no era de es¬cuchar a Génesis, soy más fan de otras bandas, pero Peter Gabriel realmente me puede.
Después de haber sido demoniza¬do por admitir la utilización de la marihuana como un efecto medi¬cinal en una hernia de disco, mu¬chos famosos salieron a confesar que en un tramo de sus vidas se fu¬maron un porro. ¿Es una banaliza-ción del tema?
Lo vivo… primero que tengo como una mirada capciosa sobre todo eso porque me doy cuenta que se instaló como moda ahora ir a preguntarle a los famosos si fu-maron o no fumaron marihuana y me causa un poco de gracia, por¬que en realidad lo que cuesta es encontrar gente que no la haya probado una vez. Entonces me re¬sulta un tanto sospechoso que se rasguen las vestiduras porque al¬guien de pronto dice “sí, yo una vez he pitado un porro”, es una gilada, estamos hablando de pelotudeces. Sabés que a veces hacemos esas cosas los argentinos, tenemos co¬sas geniales pero a veces nos que¬damos dormidos con cada pelotu¬dez. Acabamos de comprobar que el Premio Nobel, el último Premio Nobel de la Paz se ufana de haber mandado a asesinar a una perso¬na desarmada delante de su fami¬lia y nosotros estamos preocupa¬dos porque Moria Casán o yo, o no sé quién que diga algo a favor o en contra de la marihuana. O sea, nos perdimos los últimos 35 capítulos, estamos detenidos en el tiempo.
Cuando vos lo comentaste a una re¬vista femenina luego te obligaron a justificarte.
Sí, me causa gracia eso en el fondo. Mi hijo me carga, me dice “armaste una moda por una boludez”, por¬que en realidad fue una boludez, formaba parte de una nota en “Para Ti”, vos lo sabés Gabriel porque esto ya lo hablamos extensamen¬te. Fue una nota donde lo que hacía era cagarme en las drogas, en las adicciones, sabiendo lo muy duro y difícil que es la lucha de tanta gen¬te que tiene sus hijos enterrados en la droga. Estaba hablando de otra cosa, de las liviandades del asunto, no de las cosas pesadas. Y de gol¬pe resulta que se puso de moda ir a molestar a la gente preguntando eso, es como ir a preguntar “¿estás seco de vientre?”,“¿Sos ligero o sos seco?” y el otro dice “bueno, esta semana estuve un poco más lige¬ro”, es una cosa donde decís “¿y a mí que me importa?”. Porque ni si¬quiera es trascendental, ni siquie¬ra es importante, no va a modificar nada, es capcioso, totalmente cap¬cioso el asunto.
Obama destacó que el mundo “post-Ben Laden” será mucho más seguro. ¿Lo será?
No, no vamos a vivir en un lu¬gar seguro en este planeta nun¬ca mientras la especie humana se siga dedicando a hacer esto que estamos haciendo ahora: primero destruir el planeta, luego destruir especímenes de nuestra propia es¬pecie, los únicos que casi hacemos eso, y mucho menos vamos a vivir en un lugar seguro, de verdad te lo digo. Cuando el Premio Nobel de la Paz de verdad se ufana de haber cometido un asesinato, estamos en el horno hermano, si no nos da¬mos cuenta de eso y nos miramos para adentro y reflexionamos. Además, cómo yo voy a vitorear la muerte de alguien, aunque sea mi último enemigo, cómo voy a vito¬rear la muerte. No es así, no fun¬ciona de esa forma o manera, esta¬mos equivocadísimos, totalmente equivocados, porque no funciona de esa manera.
